viernes, 14 de febrero de 2014

¿Sabes qué? Me pasaría horas escribiendo sobre ti y describiendo cómo me siento.

SV.

San Valentín y ella no son compatibles. Se ha pasado la tarde pensando en cómo serían las cosas si tú te lanzaras a la aventura y lo intentaras. Ella sabe perfectamente que lo pasaste muy mal por aquellos tiempos, y sólo te pide una única oportunidad de volver a enamorarte. Se está ''pillando'' vulgarmente dicho. Y esta vez sabe que es de verdad. El problema que hay, es que es una mezcla del antiguo y del nuevo tú. Muy difícil de explicar.
Ella se muere por que la hables.

martes, 11 de febrero de 2014

Sólo verte.

Con sólo verte, se me enciende el cuerpo. Me lleno de nervios, de adrenalina. Es poco decir que cuando añades una sonrisa me derrita por dentro. Se me dispara el corazón, la sangre me hierve y saco una sonrisa de oreja a oreja. Hacía mucho que no experimentaba esa sensación. Me gusta. Sí. De hecho me gustaría verte todas las mañanas.
Después nuestras miradas se separan y ya no hay nada. No queda nada. Mi cuerpo intenta relajarse pero se pone tenso y tosco. Siento que vuelvo a necesitar tu mirada. Pero no la encuentro. Y lo único que vuelve es el dolor. Dolor por no aparecer escrito tu nombre en las páginas de mi vida.

domingo, 9 de febrero de 2014

- Si os parecéis y todo ;D Te quiero.
+ Lo único es que me tiene envidia :)
- jajaja :) seguro que no idiotaa! <3
+ Seguro que sí, mi chica :3
- Te quiero :)
+ Y yo :)
- No mas que yo :)
+ Podría tirarme discutiendo hasta que vuelvas. Pero no hace falta, porque está claro que yo te quiero mucho más :)


Y parece una tontería. Pero sufro en lo más profundo de mí. Porque tal vez antes lo veía de otra manera, pero ahora lo echo de menos. Aunque fuese un tiempo muy corto, lo disfruté como una niña. Lástima que el miedo me pudiera y pusiera una barrera que ahora desvanecida me hace sufrir.

martes, 4 de febrero de 2014

Busco tus ojos todas las mañanas aún sabiendo que no quieres encontrarte con los míos.

lunes, 3 de febrero de 2014

Parte 1.

Aún recuerdo, después de dos años, lo que sentí la primera vez que te vi. Fue una mezcla entre emoción, atracción y tonta felicidad. Era imposible no darse cuenta de que con cada palabra que soltabas sonreía. Mis ojos brillaban. Mejor dicho, tú brillabas en mis ojos, en mi cabeza.
Fue una locura, porque te acababa de conocer. 
A la semana estabamos ''locamente enamorados'' y digo locamente porque apenas nos conocíamos...